jueves, 28 de enero de 2016

Misericordiosos como el Padre

Por Jalvik Negrón

   El papa Francisco ha convocado este año a toda la Iglesia a vivir el año Jubilar de la Misericordia, dentro de algunas intenciones que tiene el papa para la convocatoria de este año de gracia es el acercamiento de los alejados a la Iglesia de Jesucristo, como el mismo lo ha dicho. También es una oportunidad para que la Iglesia y todo cristiano puedan poner en práctica las obras de misericordia y a tener un acercamiento más pleno y confiado con el mundo especialmente a aquellos que de alguna forma u otra han perdido la confianza y la fe por diferentes razones de credibilidad, anti testimonio y escándalos intraeclesia.
En este artículo quiero realizar una síntesis bien detallada de las ideas que el papa Francisco nos expone en el documento para la convocación de este Año de la Misericordia: Misericordiae Vultus.


Jesucristo el rostro de la Misericordia del Padre

   Como modo de introducción el papa empieza exponiéndonos el tema de Dios Padre como aquel que por puro amor y misericordia envió a su Hijo al mundo para que aquellos que vieran a Jesús y lo conocieran pudieran identificar la persona del Padre en Él. Después de revelar su nombre a Moisés en el desierto el Padre se sigue dando a conocer en la historia del hombre hasta la plenitud de los tiempos cuando envía a su propio Hijo nacido de María la virgen para revelarnos definitivamente su amor y Misericordia (cf. M.V N°1), y así a través de su modo de ser y obrar Jesús nos revela el rostro del Padre.


El Año de la Misericordia.

   La apertura de este año de la Misericordia se inició el 08 de diciembre Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María este día se abrió la Puerta Santa que para el papa será la Puerta de la Misericordia por la que atravesarán los fieles para encontrar el perdón,  el amor y la esperanza. Así mismo se abrió el tercer domingo de adviento la puerta santa en la Catedral de Roma y en todas las catedrales del mundo para que todo fiel pueda experimentar este año de gracia (M.V N°4). El papa sostiene que ha escogido esta fecha del 08 de diciembre de 2015 para inaugurar  el Año de la Misericordia debido a que se cumplen los 50 años de la conclusión del Concilio Vaticano II. Así como los padres reunidos en Roma para dar conclusión al Santo Concilio quisieron hablar al mundo de una manera nueva y comprensible, así también el año de la Misericordia es un modo “nuevo” para hablar a los hombres de Dios en este tiempo.

    La Iglesia como madre debe acoger a todos los hombres y mujeres de una manera más amorosa y caritativa. La Iglesia no debe ser aquella que condena y rechaza al mundo, sino que mira a la humanidad con ojos de misericordia. Este año de la Misericordia se concluirá el 20 de noviembre de 2016 Solemnidad de Cristo Rey, donde se encomendará a la Iglesia y a la humanidad entera a la Misericordia de Dios.


La misericordia de Dios en el Antiguo y Nuevo Testamento

   En la Sagrada Escritura se habla muchas veces de un atributo propio de Dios que nos habla de un amor profundo y entrañable; este carácter revela la intimidad de Dios, se trata de la misericordia. Dios es  un Dios cercano y providente que se preocupa por el bien del hombre, el Antiguo Testamento nos habla de un Dios paciente y misericordioso para describir uno de los rasgos propios de la personalidad de Dios. Su misericordia está por encima de todo castigo y condena (cf. M.V. n°6). Los salmos son los que en especial nos dan a conocer la misericordia de Dios. Él perdona todas tus culpas, y cura todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de gracia y de misericordia » (cf.103, 3-4). Y también: El Señor sana los corazones afligidos y les venda sus heridas… El Señor sostiene a los humildes y humilla a los malvados hasta el polvo » (cf. 147,3.6). En estos salmos y en otros textos el papa nos dice que Dios revela su misericordia no como un concepto abstracto, sino como una realidad concreta que brota desde lo más profundo de su ser. Es propio de Dios mostrar su amor a través de su misericordia y perdón. Es un Dios lleno de ternura y bondad que se solidariza con la criatura.

   En el Nuevo Testamento la plenitud del amor misericordioso se nos revela en Jesús, él es quien nos ha revelado que Dios es amor  (cf. 1 Jn 4,8.16). Este amor ahora se hace visible y concreto en la persona de Jesús, toda su persona y modo de ser nos habla de una auto-donación plena y gratuita, su relación con las persona: los hombres, las mujeres, los niños, los enfermos y los pobres nos hablan de esa misericordia que siente el Padre y conjuntamente el Hijo por los hombres. El papa citando el Evangelio de Mateo sostiene que: Jesús, delante de la multitud de personas que lo seguían, viendo que estaban cansadas y extenuadas, pérdidas y sin guía, sintió desde la profundo del corazón una intensa compasión por ellas (cf. Mt 9,36), a causa de este amor misericordioso curo a muchos enfermos (cf. Mt 14,14) sació el hambre del pueblo (cf. Mt 15,37) y socorrió a la viuda de Nain (cf. Lc 7,15), por citar algunos ejemplos que nos brinda el papa para describir la personalidad de Jesús y su amor misericordioso.

   Otras citas que toma el papa para ampliarnos un poco más el tema de la misericordia de Dios en el Nuevo Testamento son las tres parábolas de la misericordia como él las llama (cf. M.V.n°9), estas son  la oveja perdida, la moneda extraviada y la del padre y los dos hijos, cuyos relatos se encuentran en el Evangelio de Lucas en su capítulo 15. En estas parábolas se encuentra el centro mismo del Evangelio ya que la misericordia de Dios todo lo vence y lo llena con su amor.

   Por último nos habla de la parábola del siervo despiadado que se encuentra en el Evangelio de Mateo 18, 21-35. Esta enseñanza que nos da Jesús no es solo un modo de mostrar la misericordia del Padre, sino que es un criterio para el actuar de nosotros, es un llamado a poner en practica la misericordia con los hermanos, es decir que tenemos la obligación de perdonar las ofensas del otro, incluso es una de las condiciones que necesitamos para vivir felices sostiene el papa. Como se hace notar la Sagrada Escritura nos muestra un amor misericordioso de una manera tangible y actuante de parte de Dios, incluso es la responsabilidad de Dios por nosotros. Dios es un Dios amoroso y tierno y así mismo como lo es Él, así estamos llamados nosotros de la misma manera  amar a los demás.


La Misericordia de Dios y la Iglesia
   Toda la vida y acción pastoral de la Iglesia ha de estar impregnada de la misericordia, de una caridad atrayente de manera que despierte en los fieles una credibilidad sólida y concreta. Aunque la Iglesia tiene la necesidad de dar al mundo la misericordia, sin embargo en algunas ocasiones se ha olvidado de esta premisa indispensable y se ha inclinado a la tendencia  de preferir la justicia antes que un amor compasivo. En otras ocasiones parece que la palabra misericordia se perdiera en la sociedad. Por eso es preciso y urgente de retomar nuevamente el perdón en la Iglesia y el mundo para tener un futuro más esperanzador y seguro.

   Para sustentar esta idea el papa Francisco nos cita el documento de Juan Pablo II Dives in misericordia, donde el autor nos advierte el peligro que corre el hombre de desplazar a Dios de la vida incluyendo la idea de la misericordia y el perdón, a pesar de todos los adelantos científicos y de conocimiento que posee el hombre en la actualidad no ha dejado espacio en su mente para el perdón. La misericordia que debe vivir la Iglesia en este tiempo según Juan Pablo II es un amor verdadero por el hombre y todo aquello que promueva la vida y el bien de la humanidad, es dar a conocer el amor compasivo de Dios por todas sus criaturas. Por otro lado la Iglesia testimonia realmente a Jesucristo cuando vive la misericordia y cuando acerca a todos a la fuente del amor de Dios, que se manifiesta de una manera concreta en su perdón.

   También nos dice el papa Francisco que la Iglesia tiene la misión de anunciar al mundo la misericordia de Dios para que esta alcance el corazón del hombre. Imitando a su Esposo la Iglesia da a conocer el amor del Padre por el mundo entero. La misericordia de Dios se demuestra en acciones concretas y es tarea de la Iglesia darlas a conocer, a través de sus gestos y acciones. Donde se encuentre un cristiano en nombre de la Iglesia debe testimoniar la misericordia, en nuestras comunidades y espacios parroquiales el perdón y el amor debe prevalecer.


Modos de vivir el Año de la Misericordia.
   Desde el número trece del documento el papa nos plantea diferentes modos de vivir este año de la misericordia con diferentes prácticas espirituales y materiales. Siguiendo el mandato de Jesús de ser misericordiosos como el Padre (cf. Lc 6,36), es preciso estar atentos a la Palabra de Dios recuperando en nosotros el silencio que es necesario para poder escuchar lo que nos quiere decir el Señor.

   Uno de los signos concretos para abrazar este año de gracia es la peregrinación a los lugares de misericordia.Uno de ellos es la puerta santa en la basílica de San Pedro. No se debe tomar este viaje como un estilo de visita, sino como un signo de conversión así nos dejamos abrazar por el amor de Dios que está esperándonos con los brazos abiertos. Es necesario dejarnos interpelar por Jesús y su invitación a no juzgar al hermano y exponerlo a descredito y la descalificación frente a los demás, no juzguen y no serán juzgados (cf. Lc 6,37-38). Misericordiosos como el padre significa que él nos ama y se da así mismo gratuitamente sin pedirnos nada a cambio, y viene en nuestra ayuda cuando lo invocamos. Este año de gracia la Iglesia tiene la oportunidad de curar las heridas y los errores cometidos para testimoniar sinceramente el perdón y la reconciliación, también es un oportunidad para ir al encuentro de aquellos más necesitados especialmente  los pobres y desconsolados. Es un acercamiento que debemos hacer todos a través de las obras de la misericordia corporales y espirituales, el papa nos recuerda que por cada una de ellas al final de la vida se nos juzgara a través de la caridad al hermano. Es una invitación a salir de nuestros egoísmos, de nuestro encierro e ir al encuentro del prójimo, aliviar el dolor y socorrer la necesidad humana. En el ocaso de nuestra vida seremos juzgados en el amor concluye esta parte parafraseando a San Juan de la Cruz.

   La cuaresma de este año es un espacio propicio para meditar y comprobar realmente la misericordia de Dios en nuestras vidas, a la escucha atenta de la palabra y la caridad cada fiel podrá vivir el perdón y amor de Dios. En esta misma línea nos dice el papa que un medio eficaz para la reconciliación con Dios y el hermano lo es el sacramento del perdón y nos propone la iniciativa de “24 horas para el Señor” que se celebrara en todas la comunidades el viernes o sábado que antecede al IV domingo de cuaresma. Así el fiel podrá entrar en el abismo de la misericordia y sentir esa paz interior de un corazón arrepentido que busca a Dios sinceramente.

  La voz del papa también llega a los confesores y administradores del sacramento de la reconciliación de acoger como un verdadero padre a toda persona que se acerque a la confesión, es darle a conocer esa alegría del perdón de Dios.Así mismo nos habla de los misioneros de la misericordia cuyos sacerdotes tendrán la potestad de perdonar los pecados reservados a la Santa Sede y predicar el perdón y la paz. Francisco también llama a la conversión y al cambio de vida sobre todo a los que se encuentran alejados de la gracia de Dios y a los corruptos que con sus mentiras y engaños perturban la vida de los más débiles. Este es un tiempo oportuno para cambiar de vida, para dejarse abordar por la misericordia de Dios que siempre está dispuesto al perdón. El año de la misericordia hace referencia a la indulgencia que es acercarse a la misericordia del padre que no tiene límite y que se extiende más allá de lo que pensamos, es saberse participes de la comunión y la oración de la Iglesia que por la redención de Jesucristo derrama su perdón en el creyente, y este llega a sus últimas consecuencias. Así mismo este amor por la humanidad sobrepasa los límites de la Iglesia, así que es un compromiso seguir con el diálogo interreligioso con el Judaísmo y el Islam, sin ningún tinte de desprecio, discriminación y alejamiento.


Recomendaciones finales.

   
   El papa encomienda este año Jubilar de la misericordia en las manos de María, ella como madre de la misericordia supo confiar en el amor pleno de Dios y abrirse al misterio del amor y el perdón. También el pensamiento del papa se dirige a los santos especialmente a santa Faustina, ella que fue la encargada de propagar la devoción a la Divina Misericordia. En este año es preciso dejarse sorprender por la gracia de Dios, él nunca se cansa de dar amor y ternura a sus criaturas y quiere compartir su vida con nosotros. Por ultimo dice el papa que este Año la Iglesia está convocada  a mostrar signos sensibles del amor de Dios en el mundo y hacer eco de la Palabra de Dios que nos invita al perdón. 

lunes, 21 de diciembre de 2015

Erato

Erato

Erato me ha traicionado en la primera noche de habernos casado; yo como su poeta y ella como mi inspiradora.
Me clavo un puñal en mi memoria al irse junto a él, a saber, Picasso.

Ella no lo sabe, pero al marcharse me ha dejado desangrando palabras vacías y sin sentido; ya cuando quiero poetizar no poetizo, sino que pinto como su amante Picasso.
Por Fabián Zúñiga

jueves, 12 de noviembre de 2015

Voz de protesta
Las piedras se sienten celosas con el creador al ver que su creatura preferida es el ser humano, ser dotado de todo, capaz de ser feliz, de hacer felicidad, de ser instrumento de vida. 
Ser de singular privilegio al ser depositario del amor que crea, que anima, y que sustenta.

Las piedras dicen al supremo creador, tú que las amas, tú que las prefieres por encima de todas las criaturas, tú que nos hiciste en pro de ellas respóndenos ¿por qué ellas al gozar de tu privilegio, se empeñan en sembrar cizaña con sus obras sobre el amor que de ti procede y es agraciada la tierra?  ¿por qué al ser seres capaces de experimentar la felicidad, la paz y la vida abundante que de ti procede, se empeñan en buscarla y esperanzar  esa búsqueda en objetos que carecen de ellas?

Las piedras gritan con desesperadas voces, hermanos humanos son ustedes lo más perfecto de la creación, hermanos humanos son ustedes la luz de los ojos del creador. Son ustedes los seres dotados para ser vida, paz y felicidad, son ustedes la vida hecha criatura, son ustedes el amor hecho ser.

Humanos hermanos, la vida que recibiste gratuitamente la estás cobrando con un precio muy alto a las demás criaturas hermanas, con tu ego desbordado y tu deseo venenoso de querer ser creador y no criatura.

Las piedras lloran:
Hermanos humanos, el agua casi no nos moja y el sol nos desespera más que nunca con sus rayos en forma de grito; la sombra no nos da y la única humedad que cae sobre nosotras es la misma sangre que corre por tus venas, y tú sigues sin piedad, sordo a la voz de lo creado, siego a las consecuencias de tus obras, pero igual estas afectado por la carencia de vida, a la que nos has llevado.

                                                        Por: David Tapias López